“Cegado por la ira, compré un arma 9 mm. La descargué sobre los dos hombres, pero dejé una bala para mí. Me apunté a la sien y accioné el gatillo; sin embargo, la pistola se
“Cegado por la ira, compré un arma 9 mm. La descargué sobre los dos hombres, pero dejé una bala para mí. Me apunté a la sien y accioné el gatillo; sin embargo, la pistola se
Tomado de la liturgia de las horas martes semana XXVIII ordinario
A nosotros, cuando oramos, nos son necesarias las palabras: ellas nos amonestan y nos descubren lo que debemos pedir; pero lejos de nosotros el pensar que las palabras de nuestra oración sirvan para mostrar a Dios lo que necesitamos o para forzarlo a concedérnoslo.
En el Evangelio de San Mateo 9, 9 leemos: “Jesús vio a un hombre llamado Mateo en su puesto de cobrador de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Mateo se levantó́ y lo siguió́”.
“Cegado por la ira, compré un arma 9 mm. La descargué sobre los dos hombres, pero dejé una bala para mí. Me apunté a la sien y accioné el ...